
Hola Dios, nunca fui muy adepto a andar haciéndote muchos pedidos. Tampoco a tener este tipo de charla mano a mano con vos, algo así como un rezo evitándonos el protocolo. Pero el motivo que nos convoca ó en realidad por el cual yo te estoy convocando, requiere del contacto más próximo que podamos tener.
Tal vez te suene egoísta de mi parte, seguramente debes tener cientos de millones de causas mas importantes para atender, inclusive a mi me parece igual de egoísta pero ahora que pude vencer el prejuicio de situarme en esta condición, ya lanzado no me voy a quedar acá.
Necesito que me ayudes a soñar. Mas difícil aun, lo que necesito es que me des una mano con un sueño específico. No es que te estoy pidiendo que conviertas en realidad un anhelo, sino lo que necesito es literalmente soñar algo, un sueño una vez dormido.
Hace un par de semanas mi tío Norberto (único hermano de mi viejo) se mudo al barrio de las estrellas, él y mi viejo (que ya va para un año de mudado) estuvieron peleados sin dirigirse una sola palabra los últimos dieciocho años de sus vidas. Me reconfortaría soñar con ellos, verlos juntos, sonrientes y por fin hermanados.
La verdad es que no supe bien a quien recurrir, ¿quien es el maestro titiritero de los sueños? Pero como vos tenes que ver con todo… La idea me surgió leyendo a Borges, este cita en su libro “Otras Inquisiciones” a un teólogo francés que a fines del siglo XII escribió “…Dios es una esfera inteligible, cuyo centro esta en todas partes y la circunferencia en ninguna…” por eso, te pido ya que tu centro seguramente debe estar con ellos, los ubique por fin en la misma circunferencia.
El contexto, la escena y la fotografía de la película la dejo en manos de tu santo criterio. Ni siquiera te pido estar presente, con verlos y poder sentirlos me alcanza.
Gracias por tus minutos de atención, se agradece profundamente los naipes que me tiraste para la partida de esta vida, espero de tu contacto. Chau
Abrazo de gol… tuyo (todos abajo y vos de nueve…) Leer más...