
Primer entrega: Jorge Luis Borges
Fragmento de "Fervor de Buenos Aires" (1923) y de "Evaristo Carriego" (1930)
EL TRUCO
Cuarenta naipes han desplazado a la vida.
Pintados talismanes de cartón
nos hacen olvidar nuestros destinos
y una creación risueña
va poblando el tiempo robado
con floridas travesuras
de una mitología casera.
En los lindes de la mesa
la vida de los otros se detiene.
Adentro hay un extraño país:
las aventuras del envido y quiero,
la autoridad del as de espadas,
como don Juan Manuel, omnipotente,
y el siete de oros tintineando esperanza.
Una lentitud cimarrona
va demorando las palabras
y como las alternativas del juego
se repiten y se repiten,
los jugadores de esta noche
copian antiguas bazas:
hecho que resucita un poco, muy poco,
a las generaciones de los mayores
que legaron al tiempo de Buenos Aires
los mismo versos y las mismas diabluras.
Fragmento de Fervor de Buenos Aires (1923)
“La habitualidad del truco es mentir (…) es acción de voz mentirosa, de rostro que se juzga semblanteado y que se defiende, de tramposa y desatinada palabrería. Una potenciación del engaño ocurre en el truco: ese jugador rezongón que ha tirado sus cartas sobre la mesa, puede ser ocultador de un buen juego (astucia elemental) o tal vez nos está mintiendo con la verdad para que descreamos de ella (astucia al cuadrado). Cómodo en el tiempo y conversador está el juego criollo, pero su cachaza es de picardía. Es una superposición de caretas, y su espíritu es el de los baratijeros Moshe y Daniel que en mitad de la gran llanura de Rusia se saludaron.
-¿A dónde vas, Daniel? – dijo el uno.
-A Sebastopol – dijo el otro.
Entonces, Mosche lo miró fijo y dictaminó:
-Mientes Daniel. Me respondes que vas a Sebastopol para que yo piense que vas a Nijni-Novgórod, pero lo cierto es que vas realmente a Sebastopol. ¡Mientes Daniel!”
Considero los jugadores de truco. Están como escondidos en el ruido criollo del dialogo; quieren espantar a gritos la vida. Cuarenta naipes –amuletos de cartón pintado, mitología barata, exorcismos– le bastan para conjurar el vivir común. Juegan de espaldas a las transitadas horas del mundo. La publica y urgente realidad en que estamos todos, linda con su reunión y no pasa; el recinto de su mesa es otro país. Lo pueblan el envido y el quiero, la oloroza cruzada y la inesperabilidad de su don, el ávido folletín de cada partida, el 7 tintineando esperanza y otras apasionadas bagatelas del repertorio.”
Fragmento de Evaristo Carriego (1930), Jorge Luis Borges. Leer más...