La formación inicial se compone de Edu D. (elEdu), Hugo P. (Grafo), Hernan G. (PIC), Carli C. (Calito), con la participación especial de
Jorge V. (El Alquimista) y Raúl D. (RD), pero esperamos seamos mas. En este partido como en los partidos de la vida hay alegrias, tristezas, polemicas, amores, desamores, cambios y transformaciones, seria un placer que participes de ellos junto a nosotros..

......Tu comentario es bienvenido!! (gracias)...........
Queremos recibir tus aportes y sugerencias a: correomanoinquieta@gmail.com

viernes, 7 de enero de 2011

Ventanas iluminadas, de Roberto Arlt

La otra noche me decía el amigo Feilberg, que es el coleccionista de las historias más raras que conozco:
-¿Usted no se ha fijado en las ventanas iluminadas a las tres de la mañana? Vea, allí tiene argumento para una nota curiosa.
Y de inmediato se internó en los recovecos de una historia que no hubiera despreciado Villiers de L’Isle Adam o Barbey de Aurevilly o el barbudo de Horacio Quiroga. Una historia magnífica relacionada con una ventana iluminada a las tres de la: mañana.
Naturalmente, pensando después en las palabras de este amigo, llegué a la conclusión de que tenía razón, y no me extrañaría que don Ramón Gómez de la Serna hubiera utilizado este argumento para una de sus geniales greguerías.
Ciertamente, no hay nada más llamativo en el cubo negro de la noche que ese rectángulo de luz amarilla, situado en una altura, entre el prodigio de las chimeneas bizcas y las nubes que van pasando por encima de la ciudad, barridas como por un viento de maleficio.
¿Qué es lo que ocurre allí? ¿Cuántos crímenes se hubieran evitado si en ese momento en que la ventana se ilumina, hubiera subido a espiar ; un hombre?
¿Quiénes están allí adentro? ¿Jugadores, ladrones, suicidas, enfermos? ¿Nace o muere alguien en ese lugar?
En el cubo negro de la noche, la ventana iluminada, como un ojo, vigila las azoteas y hace levantar la cabeza de los trasnochadores que de pronto se quedan mirando aquello con una curiosidad más poderosa que el cansancio.
Porque ya es la ventana de una buhardilla, una de esas ventanas de madera deshechas por el sol, ya es una ventana de hierro, cubierta de cortinados, y que entre los visillos y las persianas deja entrever unas rayas de luz. Y luego la sombra, el vigilante Ve se pasea abajo,
los hombres que pasan de mal talante pensando en los líos que tendrán que solventar con sus respetables esposas, mientras que la ventana iluminada, falsa como mula bichoca, ofrece un refugio temporal, insinúa un escondite contra el aguacero de estupidez que se descarga sobre
la ciudad en los tranvías retardados y crujientes.
Frecuentemente, esas piezas son parte integral de una casa de pensión, y no se reúnen en ellas ni asesinos ni suicidas, sino buenos muchachos que pasan el tiempo conversando mientras se calienta el agua para tomar mate.
Porque es curioso. Todo hombre que ha traspuesto la una de la madrugada, considera la noche tan perdida, que ya es preferible pasarla de pie, conversando con un buen amigo. Es después del café; de las rondas por los cafetines turbios. Y juntos se encaminan para la pieza, donde, fatalmente, el que no la ocupa se recostará sobre la cama del amigo, mientras que el otro, cachazudamente, le prende fuego al calentador para preparar el agua para el mate.
Y mientras que sorben, charlan. Son las charlas interminables de las tres de la madrugada, las charlas de los hombres que, sintiendo cansado el cuerpo, analizan los hechos del día con esa especie de fiebre lúcida y sin temperatura, que en la vigilia deja en las ideas
una lucidez de delirio.
Y el silencio que sube desde la calle, hace más lentas, más profundas, más deseadas las palabras.
Esa es la ventana cordial, que desde la calle mira el agente de la esquina, sabiendo que los que la ocupan son dos estudiantes eternos resolviendo un problema de metafísica del amor o recordando en confidencia hechos que no se pueden embuchar toda la noche.
Hay otra ventana que es tan cordial como ésta, y es la ventana del paisaje del bar tirolés.
En todos los bares "imitación Munich" un pintor humorista y genial ha pintado unas escenas de burgos tiroleses o suizos. En todas estas escenas aparecen ciudades con tejados y torres y vigas, con calles torcidas, con faroles cuyos pedestales se retuercen como un culebra, y abrazados a ellos, fantásticos tudescos con medias verdes de turistas y un sombrerito jovial, con la indispensable pluma. Estos borrachos simpáticos, de cuyos bolsillos escapan golletes de botellas, miran con mirada lacrimosa a una señora obesa, apoyada en la
ventana, cubierta de un extraordinario camisón, con cofia blanca, y que enarbola un tremendo garrote desde la altura.
La obesa señora de la ventana de las tres de la madrugada, tiene el semblante de un carnicero, mientras que su cónyuge, con las piernas de alambre retorcido en torno del farol, trata de dulcificar a la poco amable "frau".
Pero la "frau" es inexorable como un beduino. Le dará una paliza a su marido.
La ventana triste de las tres de la madrugada, es la ventana del pobre, la ventana de esos conventillos de tres pisos, y que, de pronto, al iluminarse bruscamente, lanza su resplandor en la noche como un quejido de angustia, un llamado de socorro. Sin saber por qué se adivina, tras el súbito encendimiento, a un hombre que salta de la cama despavorido, a una madre que se inclina atormentada de sueño sobre una cuna; se adivina ese inesperado dolor de muelas que ha estallado en medio del sueño y que trastornará a un pobre diablo hasta el amanecer tras de las cortinas raídas de tanto usadas.
Ventana iluminada de las tres de la madrugada. Si se pudiera escribir todo lo que se oculta tras de tus vidrios biselados o rotos, se escribiría el más angustioso poema que conoce la humanidad. Inventores, rateros, poetas, jugadores, moribundos, triunfadores que no pueden dormir de alegría. Cada ventana iluminada en la noche crecida, es una historia que aún no se ha escrito.

A pedido y para seguir el comentario de la entrada anterior, cuento perteneciente tambien a Aguafuertes porteñas...
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martes, 4 de enero de 2011

Roberto Arlt

Debo decir, Roberto Arlt es de mis escritores favoritos. Estos días me reencontré con sus escritos y volví a revivir su tarea periodística como formadora de opinión, su actitud transgresora frente a la norma lingüística, su variada tematica social, sus paisajes de Buenos Aires, su ironia…

Decia Roberto Arlt en el prologo de Los Lanzallamas “….se dice de mí que escribo mal. Es posible….” “…..Mas hoy, entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente, no es posible pensar en bordados. El estilo requiere tiempo, y si yo escuchara los consejos de mis camaradas, me ocurriría lo que les sucede a algunos de ellos: escribiría un libro cada diez años, para tomarme después unas vacaciones de diez años por haber tardado diez años en escribir cien razonables páginas discretas…..”


Roberto Godofredo Cristophersen Arlt (1900-1942) nació en Buenos Aires el 26 de abril de 1900, hijo de Karl Arlt, prusiano de Posen (hoy Poznan, en Polonia), y de Ekatherine Iobstraibitzer, natural de Trieste y de lengua italiana. El carácter de su padre, un soplador de vidrio también capaz de confeccionar tarjetas postales art nouveau, no facilitó su inserción en el hogar de la familia, que abandonó en 1916. Aunque hasta esa fecha había asistido a varias escuelas, aprendió sobre todo en las calles del barrio porteño de Flores, donde transcurrió buena parte de su infancia y adolescencia.
Desempeñó desde chico un sinfín de oficios: hojalatero, librero, mecánico, corredor de comercio. En los ratos libres, concurría a las bibliotecas barriales a leer, sobre todo folletines. Como dijimos, a los 16 años abandonó su casa familiar y cuatro años después se casó con Carmen Antinucci, con quien tuvo una hija, Mirta.
Buscando editor para El juguete rabioso, Arlt se acercó al ambiente literario, por aquel entonces dividido entre los grupos de Florida y Boedo. Ricardo Güiraldes fue el encargado de corregir su original y relacionarlo con la Editorial Latina, que en 1926 publicó el libro.
Arlt comenzó su carrera periodística en Don Goyo, una revista humorística dirigida por su amigo Conrado Nalé Roxlo. Fue cronista en la sección Policial del diario Crítica de los Botana. Y corresponsal en España del diario El Mundo, donde además publicó sus célebres “Aguafuertes porteñas”. En 1929 apareció su segunda novela, Los siete locos, con la que obtuvo el tercer premio municipal. En 1931 publicó Los lanzallamas y un año después El amor brujo, su última novela. Más tarde se editaron dos libros de cuentos: El jorobadito (1933) y El criador de gorilas (1941). Su contacto con Leónidas Barletta y el Teatro del Pueblo lo impulsaron a escribir importantes obras dramáticas: 300 millones, La isla desierta, Saverio el cruel, El fabricante de fantasmas y La fiesta del hierro.
El 26 de julio de 1942 murió Roberto Arlt, a los 41 años. Después de concurrir a un ensayo en el Teatro del Pueblo, sufrió un paro cardíaco. Ese mismo día había votado en las elecciones del Círculo de la Prensa, donde fue velado. Roberto Godofredo Christophersen Arlt era hijo de inmigrantes (su padre era polaco y su madre, tirolesa), no llegó a tercer grado (toda su vida escribió con faltas de ortografía). Pero algo muy adentro suyo lo llevó a ser periodista y a convertirse en uno de los más importantes e influyentes autores de la narrativa argentina.


A continuación dos pequeñas “joyitas” de Aguafuertes porteñas:

SILLA EN LA VEREDA

Llegaron las noches de las sillas en la vereda; de las familias estancadas en las puertas de sus casas; llegaron, las noches del amor sentimental de "buenas noches, vecina", el político e insinuante "¿cómo le va, don Pascual?". Y don Pascual sonrie .y se atusa los "baffi", que bien sabe por qué el mocito le pregunta cómo le va. Llegaron las noches...
Yo no sé qué tienen estos barrios porteños tan tristes en el día bajo el sol, y tan lindos cuando la luna los recorre oblicuamente. Yo no sé qué tienen; que reos o inteligentes, vagos o activos, todos queremos este barrio con su jardín (sitio para la futura sala) y sus pebetas siempre iguales y siempre distintas, y sus viejos, siempre iguales y siempre distintos también. Encanto mafioso, dulzura mistonga, ilusión baratieri, ¡qué sé yo qué tienen todos estos barrios!; estos barrios porteños, largos, todos cortados con la misma tijera, todos semejantes con sus casitas atorrantas, sus jardines con la palmera al centro y unos yuyos semiflorecidos que aroman como si la noche reventara por ellos el apasionamiento que encierran las almas de la ciudad; almas que sólo saben el ritmo del tango y del "te quiero". Fulería poética, eso y algo más.
Algunos purretes que pelotean en el centro de la calle; media docena de vagos en la esquina; una vieja cabrera en una puerta; una menor que soslaya la esquina, donde está la media docena de vagos; tres propietarios que gambetean cifras en diálogo estadístico frente al boliche de la esquina; un piano que larga un vals antiguo; un perro que, atacado repentinamente de epilepsia, circula, se extermina a tarascones una colonia de pulgas que tiene junto a las vértebras de la cola; una pareja en la ventana oscura de una sala: las hermanas en la puerta y el hermano complementando la media docena de vagos que turrean en la esquina. Esto es todo y nada más. Fulería poética, encanto misho, el estudio- de Bach o de Beethoven junto a un tango de Filiberto o de Mattos Rodríguez.
Esto es el barrio porteño, barrio profundamente nuestro; barrio que todos, reos o inteligentes, llevamos metido en el tuétano como una brujería de encanto que no muere, que no morirá jamás.
Y junto a una puerta, una silla. Silla donde reposa la vieja, silla donde reposa el "jovie". Silla simbólica, silla que se corre treinta centímetros más hacia un costado cuando llega una visita que merece consideración, mientras que la madre o el padre dice:
-Nena; traete otra silla.
Silla cordial de la puerta de calle, de la vereda; silla de amistad, silla donde se consolida un prestigio de urbanidad ciudadana; silla que se le ofrece al "propietario de al lado"; silla que se ofrece al "joven" que es candidato para ennoviar; silla que la "nena" sonriendo y con modales de dueña de casa ofrece, para demostrar que es muy señorita; silla donde la noche del verano se estanca en una voluptuosa "linuya", en una charla agradable, mientras "estrila la d'enfrente" o murmura "la de la esquina".
Silla donde se eterniza el cansancio del verano; silla que hace rueda con otras; silla que obliga al transeúnte a bajar a la calle, mientras que la señora exclama: "¡Pero, hija! ocupás toda la vereda".
Bajo un techo de estrellas, diez de la noche, la silla del barrio porteño afirma una modalidad ciudadana.
En el respiro de las fatigas, soportadas durante el día, es la trampa donde muchos quieren caer; silla engrupidora, atrapadora, sirena de nuestros barrios.
Porque si usted pasaba, pasaba para verla, nada más; pero se detuvo. ¿Quién no se para a saludar? ¿Cómo ser tan descortés? Y se queda un rato charlando. ¿Qué mal hay en hablar? Y, de pronto, le ofrecen una silla. Usted dice: "No, no se molesten". Pero, ¿qué? ya fue volando la "nena" a traerle la silla. Y una vez la silla allí, usted se sienta y sigue charlando.
Silla engrupidora, silla atrapadora.
Usted se sentó y siguió charlando. ¿Y sabe, amigo, dónde terminan a veces esas conversaciones? En el Registro Civil.
Tenga cuidado con esa silla. Es agarradora, fina. Usted se sienta, y se está bien sentado, sobre todo si al lado se tiene una pebeta. ¡Y usted que pasaba para saludar! Tenga cuidado_ Por ahí se empieza.
Está, después, la otra silla, silla conventillera, silla de "jovies" tanos y galaicos; silla esterillada de paja gruesa, silla donde hacen filosofía barata ex barrenderos y peones municipales, todos en mangas de camiseta, todos cachimbo en boca. La luna para arriba sobre los testuces rapados. Un bandoneón rezonga broncas carcelarias en algún patio.
En un quicio de puerta, puerta encalada como la de un convento, él y ella. El, del Escuadrón de Seguridad; ella planchadora o percalera.
Los "jovies", funcionarios públicos del carro, la pala y el escobillón, dan la lata sobre "eregoyenisme". Algún mozo matrero reflexiona en un umbral. Alguna criollaza gorda, piensa amarguras. Y este es otro pedazo del barrio nuestro. Esté sonando Cuando llora la milonga o la Patética, importa poco. Los corazones son los mismos, las pasiones las mismas, los odios los mismos, las esperanzas las mismas.
¡Pero tenga cuidado con la silla, socio! Importa poco que sea de Viena o que esté esterillada con paja brava del Delta: los corazones son los mismos...


EL PLACER DE VAGABUNDEAR

Comienzo por declarar que creo que para vagabundear se necesitan excepcionales condiciones de soñador. Ya lo dijo el ilustre Macedonio Fernández: "No toda es vigilia la de los ojos abiertos".
Digo esto porque hay vagos, y vagos. Entendámonos. Entre el "crosta" de botines destartalados, pelambre mugrientosa y enjundia con más grasa que un carro de matarife, y el vagabundo bien vestido, soñador y escéptico, hay más distancia que entre la Luna y la Tierra. Salvo que ese vagabundo se llame Máximo Gorki, o Jack London, o Richepin.
Ante todo, para vagar hay que estar por completo despojado de prejuicios y luego ser un poquitín escéptico, escéptico como esos perros que tienen la mirada de hambre y que cuando los llaman menean la cola, pero en vez de acercarse, se alejan, poniendo entre su cuerpo y la humanidad, una respetable distancia.
Claro está que nuestra ciudad no es de las más apropiadas para el atorrantismo sentimental, pero ¡qué se le va a hacer!
Para un ciego, de esos ciegos que tienen las orejas y los ojos bien abiertos inútilmente, nada hay para ver en Buenos Aires, pero, en cambio, ¡qué grandes, qué llenas de novedades están las calles de la ciudad para un soñador irónico y un poco despierto! ¡Cuántos dramas escondidos en las siniestras casas de departamentos! ¡Cuántas historias crueles en los semblantes de ciertas mujeres que pasan! ¡Cuánta canallada en otras caras! Porque hay semblantes que son como el mapa del infierno humano. Ojos que parecen pozos. Miradas que hacen pensar en las lluvias de fuego bíblico. Tontos que son un poema de imbecilidad. Granujas que merecerían una estatua por buscavidas. Asaltantes que meditan sus trapacerías detrás del cristal turbio, siempre turbio, de una lechería.
El profeta, ante este espectáculo, se indigna. El sociólogo construye indigestas teorías. El papanatas no ve nada y el vagabundo se regocija. Entendámonos. Se regocija ante la diversidad de tipos humanos. Sobre cada uno se puede construir un mundo. Los que llevan escritos en la frente lo que piensan, como aquellos que son más cerrados que adoquines, muestran su pequeño secreto... el secreto que los mueve a través de la vida como fantoches.
A veces lo inesperado es un hombre que piensa matarse y que lo más gentilmente posible ofrece su suicidio como un espectáculo admirable y en el cual el precio de la entrada es el terror y el compromiso en la comisaría seccional. Otras veces lo inesperado es una señora dándose de cachetadas con su vecina, mientras un coro de mocosos se prende de las polleras de las furias y el zapatero de la mitad de cuadra asoma la cabeza a la puerta de su covacha para no perder el plato.
Los extraordinarios encuentros de la calle. Las cosas que se ven. Las palabras que se escuchan. Las tragedias que se llegan a conocer. Y de pronto, la calle, la calle lisa y que parecía destinada a ser una arteria de tráfico con veredas para los hombres y calzada para las bestias y los carros, se convierte en un escaparate, mejor dicho, en un escenario grotesco y es-
pantoso donde, como en los cartones de Goya, los endemoniados, los ahorcados, los embrujados, los enloquecidos, danzan su zarabanda infernal.
Porque, en realidad, ¿qué fue Goya, sino un pintor de las calles de España? Goya, como pintor de tres aristócratas zampatortas, no interesa. Pero Goya, como animador de la canalla de Moncloa, de las brujas de Sierra Divieso, de los bigardos monstruosos, es un genio. Y un genio que da miedo.
Y todo eso lo vio vagabundeando por las calles.
La ciudad desaparece. Parece mentira, pero la ciudad desaparece para convertirse en un emporio infernal. Las tiendas, los letreros luminosos, las casas quintas, todas esas apariencias bonitas y regaladoras de los sentidos, se desvanecen para dejar flotando en el aire agriado las nervaduras del dolor universal. Y del espectador se ahuyenta el afán de viajar. Más aún: he llegado a la conclusión de que aquél que no encuentra todo el universo encerrado en las calles de su ciudad, no encontrará una calle original en ninguna de las ciudades del mundo. Y no las encontrará, porque el ciego en Buenos Aires es ciego en Madrid o Calcuta...
Recuerdo perfectamente que los manuales escolares pintan a los señores o caballeritos que callejean como futuros perdularios, pero yo he aprendido que la escuela más útil para el entendimiento es la escuela de "
la calle, escuela agria, que deja en el paladar un placer agridulce y que enseña todo aquello que los libros no dicen jamás. Porque, desgraciadamente, los libros los escriben los poetas o los tontos.
Sin embargo, aún pasará mucho tiempo antes de que la gente se dé cuenta de la utilidad de darse unos baños de multitud y de callejeo. Pero el día que lo aprendan serán más sabios, y más perfectos y más indulgentes, sobre todo. Sí, indulgentes. Porque más de una vez he pensado que la magnífica indulgencia que ha hecho eterno a Jesús, derivaba de su continua vida en la calle. Y de su comunión con los hombres buenos y malos, y con las mujeres honestas y también con las que no lo eran.
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viernes, 31 de diciembre de 2010

CUENTOS

El valor de la lectura en la sociedad de la información, a la vez que cuestionado, se ha vuelto especialmente importante. Leer es, según creo, la herramienta indicada para poder situarse de una manera autónoma, libre y responsable en un contexto donde la "sobreabundancia" informativa puede suponer un germen de desinformación real y profunda.
En este humilde espacio te proponemos eso, volver a leer. Combinar las nuevas tecnologías, en este preciso caso un Blog, con la vieja practica de leer.
A continuación, para despedir el año, vamos a brindarles un breve resumen/listado de nuestro mayor orgullo en este Blog: Los Cuentos.
Si no leiste alguno, o queres revivir otro, este es el momento ideal.
Abrazo de gol para todos y FELIZ AÑO!

CUENTOS DE MANO INQUIETA BLOG

CALITO
La Primera Vez (12 de Diciembre)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/12/la-primera-vez.html
El dolor de un pecho frío ( 4 de Octubre)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/10/el-dolor-de-un-pecho-frio-mientras.html
Historia de un vestuario (27 de Junio)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/06/historia-de-un-vestuario-subio-al-dodge.html
Casualidad Olimpica (15 de Junio)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/06/casualidad-olimpica-leandro-despejo-con.html
Con los cordones…. (24 de Mayo)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/05/con-los-cordones-como-las-clases-ya.html

ELEDU
Llegar a casa (23 de Septiembre)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/09/llegar-casa.html
Volver (23 de Agosto)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/08/volver.html
¿La mejor decisión? (17 de Agosto)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/08/la-mejor-decision.html
El primer gol de Ernestito (28 de Mayo)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/05/el-primer-gol-de-ernestito.html
Domingos de Lluvia (11 de Mayo)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/05/domingos-de-lluvia.html
Fuerte al medio (1 de Abril)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/04/fuerte-al-medio_01.html
El primer partido de Ernestito (24 de Marzo)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/03/ernestito.html


GRAFO
El Rifle (21 de Septiembre)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/09/el-rifle.html
El regalo de Don Atilio (29 de Mayo)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/05/el-regalo-de-don-atilio.html
La ilusión (18 de Marzo)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/03/la-ilusion.html

RD
Yo juego aunque sea en una gamba (1 de Octubre)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/10/yo-juego-aunque-sea-en-una-gamba.html
Saudade de la bombonera (22 de Julio)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/07/saudade-de-la-bombonera.html
La locura de Yazid (14 de Mayo)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/05/la-locura-de-yazid.html
Una decisión difícil (6 de Mayo)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/05/una-decision-dificil.html
Un sabado distinto para Sally (29 de Marzo)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/03/un-sabado-distinto-para-sally.html

EL ALQUIMISTA REFUTADOR
La casa de la calle Olleros (15 de septiembre)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/09/la-casa-de-la-calle-olleros_15.html
El Viaje (4 de Agosto)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/08/el-viaje.html
Los mundiales son un parto (9 de Mayo)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/05/los-mundiales-son-un-parto.html
El angel de la guarda (16 de Abril)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/04/el-angel-de-la-guarda.html
Adios a Ferro (20 de Marzo)
http://manoinquieta.blogspot.com/2010/03/adios-ferro.html

APORTE
CARLOS P.
Religionetas (26 de Marzo)
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jueves, 23 de diciembre de 2010

Clasicos del mundo: Fenerbahçe - Galatasaray

Fenerbahçe-Galatasaray, derbi por excelencia en la ciudad de İstanbul. Ambos equipos son históricamente los dos grandes dominadores de la liga turca, ya que tienen cada uno diecisiete títulos en su haber. Es evidente que la comparación más inmediata es un Madrid-Barcelona, pero con el aliciente de que ambos son de la misma ciudad, com un Milan-Inter en Italia o un Chelsea-Arsenal en Inglaterra, pero aún hay más, puesto que es el enfrentamiento entre dos continentes, ya que cada club representa a una parte distinta de la ciudad.
El Galatasaray (lit. "Palacio Gálata") fue el primer club de fútbol de Turquía. Fundado en 1905 por un grupo de estudiantes (entre ellos el que fuera el primer presidente del club y que ahora da nombre a su estadio Ali Sami Yen), en el seno de una prestigiosa institución académica, el Liceo Galatasaray, que data de nada menos que de 1481. Desde sus mismos orígenes, el Galatasaray fue un club con una importante carga tradicionalista y estuvo muy vinculado a la clase dirigente turca. Se da la circunstancia, curiosa, de que en un primer momento los estudiantes que fundaron el club pensaron en nombres como “Gloria” o “Audacia”, pero en sus primeros partidos contra representantes de otros colegios, el público asistente se refería a ellos como los chicos “del palacio Gálata” (“Galata Sarayi”), de ahí que decidieran finalmente quedarse con el nombre del colegio.
El Fenerbahçe (lit. "Jardín del Faro") por su parte, toma el nombre del barrio homónimo de la ciudad, en el distrito de Kadıköy. Fue fundado en 1907 por dos jóvenes apasionados del fútbol llamados Ziya Songülen y Necip Okaner, siendo el segundo club de fútbol formado en Turquía tras el Galatasaray. Se da la circunstancia de que en aquella época estaba en vigor cierta ley que prohibía la práctica del fútbol y la fundación de clubes de este deporte. Por ello, el primer año de vida del club (y los 3 previos del Galatasaray) se podría decir, fue en la clandestinidad, hasta su registro oficial en 1908 cuando se aprobó la práctica del fútbol.
La rivalidad entre ambos equipos tiene tres razones fundamentales. La primera de ellas es evidente, el Galatasaray tiene su sede en Gálata, que está en la zona europea de la ciudad, mientras que Fenerbahçe está en la zona asiática. La segunda de las razones se debe al origen de ambos equipos. El Galatasaray fue fundado, como hemos visto, en el seno de una institución de corte aristocrático, un lujoso colegio mayor en el que estudiaban los hijos de los más acaudalados habitantes de Estambul. El Fenerbahçe, sin embargo, tiene su origen “en la calle”. De ahí que generalmente, se hable del Galatasaray como el equipo de los ricos y del Fenerbahçe como el equipo de los más humildes.
Sin embargo, estas razones tienen menos peso en la rivalidad que un hecho deportivo. Si nos remitimos a los discursos propios de los hinchas de ambos equipos, hoy pertenecientes a todas las clases sociales tanto de la zona europea como asiática de la ciudad, se suele decir que la irreconciliable rivalidad entre ambos clubes nació a raíz de un partido amistoso disputado el 23 de febrero de 1934. Este encuentro destacó por la violencia con la que ambos equipos lo disputaron, finalizó con una batalla campal entre las dos hinchadas, y posteriormente causó la ruptura de relaciones entre ambas entidades.

Campeonatos
                                   Fenerbahçe SK               Galatasaray SK
Süper Lig                              17                                  17
Türkiye Kupası                        4                                  14
TFF Süper Kupa                     8                                  11
UEFA Europa League             0                                    1
UEFA Super Cup                    0                                    1
Total                                      29                                  44

HINCHAS                        26,6 %                           33,8 %

CARA A CARA
Jugados 366 partidos. Ganados por el Fenerbahce 139, ganados por el Galatasaray 116, empates 111.
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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Independiente mi viejo y yo (Eduardo Sacheri)

Aprovechando estos tiempos que corren, donde vemos al Rojo de Avellaneda en los últimos lugares de la tabla, y por contra partida Campeón de la Sudamericana, desde Mano Inquieta brindamos por un trofeo mas para el primer Rey de Copas. Salud Campeón!

“Mirá que esta noche es el partido”, me dijo él.
Hizo bien porque uno, a los cinco años, no tiene una conciencia cabal de la periodización del tiempo. Como mucho distingue el sábado y el domingo, porque esos días no hay que ir al jardín, y papá se queda en casa a jugar con uno. Pero con los otros días y las otras noches, la cosa se complica. Por eso sin la advertencia de papá, hecha con el beso de recién llegado del atardecer, yo habría pasado por alto la infinita importancia de esa noche.
Los preparativos fueron los de siempre. Mientras él encendía el Stromberg-Carlson con suficiente antelación para darle tiempo a las válvulas, yo le pedí a mamá la ropa apropiada para el evento. Primero se negó a lo del pantaloncito corto, aduciendo que era invierno y que hacía mucho frío. Yo argüí hasta el cansancio que los jugadores juegan con pantalones cortos, y al aire libre. Una salomónica intervención de papá desempantanó por fin el pleito: con pantalón corto, pero sentado cerca de la estufa de kerosene del comedor. Después me puse la camiseta roja con el cuellito blanco, con el once de cuero cosido en la espalda, igualito que Daniel Bertoni. Papá, mientras tanto, iba trayendo la colección de trapos rojos que colgábamos a modo de banderas. Había pañuelos, una frazada, un pulóver, un par de camisas chillonas. La lámpara de pie, el timón de barco que adornaba la pared, varias de las sillas, todos terminaron ocultos en nuestro rito ornamental y futbolero.
Cuando llegué, rigurosamente ataviado con los colores reglamentarios, me llené los ojos de banderas rojas. Lo único que nos faltaba era el viento para que flamearan, como en la cancha.
Papá se negaba, pese a mis acaloradas argumentaciones, a vestir también el atuendo correspondiente. Nada de camiseta. Y mucho menos de pantalones cortos. A mi me parecía un desperdicio, con tanto trapo rojo disponible y tan a mano. Pero él prefería verlo con su bata de siempre, calzado con sus chinelas ruidosas, con el paquete de Kent y el cenicero, pobrecito, para fumarse los nervios uno por uno.
Mientras daban las últimas propagandas, y antes del aviso de “minuto cero del primer tiempo, es tiempo para una ginebra Bols” (o cosa por el estilo) que marcaba la hora señalada, papá se sintió en la obligación de preservarme de desilusiones demasiado abruptas. Me miró como me miraba siempre que tenía algo importante que decirme, con una mezcla de solemnidad y de ternura, con un bosquejo de sonrisa iluminándole los ojos. “Mirá, tipito –empezó, porque él me llamaba de esa manera cuando teníamos que aclarar cosas importantes-, que la cosa viene difícil.” Y volvió a enumerarme todas las dificultades que nos esperaban en esa noche de invierno. Que ellos habían ganado en Brasil, que nos habían pegado un peludo bárbaro, que no sólo teníamos que ganar, sino que debíamos hacerlo por no se qué diferencia de gol. Pero para mi sus argumentos sonaban confusos. ¿Acaso él mismo no me había dicho que Independiente era el Rey de Copas, que la Copa, la Copa se mira y no se toca, que los brasileños nos tenían un miedo descomunal, y que en Avellaneda y de noche se morían de frío, y no podían ni levantar las patas del pasto? El trató de convencerme de que, pese a la absoluta veracidad de lo dicho en otras ocasiones, esta noche las cosas iban a ser muy difíciles y peliagudas. De todos modos, nos entonamos cantando un par de veces el “si, si señores, yo soy del Rojo”, y algún otro estribillo para ir matando el tiempo.
Cuando finalmente se acabaron las propagandas, papá encendió la radio Phillips, con su estuche de cuero, que debía ser la primera portátil de Sudamérica (y la teníamos en casa). Le bajó el volumen a la tele: ambos sabíamos que los relatores de radio son mejores que los otros.
Cada uno ocupó su sitio de siempre. El en la cabecera de la mesa, y yo sobre el arcón de mirar la tele. Acercó la estufa de kerosene de ese lado para cumplir lo pactado en cuanto a temperatura corporal con la madre del win izquierdo en el bolsillo.
Pero la carne es débil. No importa cuánta preocupación ocupe nuestro pensamiento, ni cuánta angustia agobie nuestro espíritu. Uno siempre termina teniendo hambre, o teniendo sueño, y sucumbiendo a esas necesidades poco altruistas. Empecé a cabecear apenas empezado ese partido inolvidable. Mamá me dijo varias veces que me fuera a la cama. Pero yo seguía ahí, impertérrito, sentado en el arcón, con las patas colgando y pateando en el aire como si estuviese en plena cancha en los escasos momentos de lucidez que tenía en medio de mi mar de sueño. Papá esperó un rato y después me dijo que me fuera, que me quedara tranquilo. Yo protesté que de ninguna manera, que teníamos que seguir ahí los dos, haciendo fuerza con los cantitos y las banderas. El me dijo con aire confiado que no hacía falta, que igual sin mí íbamos a salir campeones, que me quedara tranquilo, que los teníamos de hijos. Ante semejante desparramo de confianza le hice caso y me dormí.
A la mañana siguiente mamá me despertó para ir al jardín. Embotado de sueño me dejé vestir, abrigar y conducir a la cocina a tomar la leche. Después ella me sentó en el sillón del living para atarme los cordones, como hacía siempre mientras esperábamos que pasara el micro. Apenas me despabilé un poco recordé la noche de la víspera, y me desesperé preguntándole el resultado del partido. A la luz del día, y después de un sueño reparador, mi deserción de la noche me parecía imperdonable. Ella me miró y dijo no saberlo. Le pregunté por papá, y respondió que aún no se había levantado.
Han pasado veinticinco años, pero aunque pasen sesenta voy a recordarlo como si hubiese sucedido hoy. La casa estaba iluminada por uno de esos soles oblicuos y tibios del invierno. Yo tenía el guardapolvo cuadrillé lila y blanco, y la bolsita en el regazo, bien agarrada a la diestra, para no olvidármela (otras veces me había pasado, y me había quedado sin el Jorgito de dulce de leche y sin la taza de plástico para el mate cocido; así que ahora la cuidaba más que a mi vida).
De repente oí abrirse la puerta del dormitorio. Y enseguida escuché el clásico arrastrar de las chinelas en el parquet del pasillo. El corazón me dio un vuelco. Lo llamé a los gritos. Entró a las carcajadas, preguntándome el motivo de mi ansiedad. Yo lo interrogué por el resultado, ya totalmente despierto, ya absolutamente pendiente de lo que dijeran sus labios, ya indiferente a mamá terminando de atarme los cordones. El se acercó, se inclinó, me dio un beso de buenos días, y se me quedó mirando con expresión jubilosa. Recién cuando volví a preguntarle me dijo que sí, que claro, que habíamos salido Campeones de nuevo, y que no me olvidara en el jardín de decirle a todo el mundo que Independiente había vuelto a salir Campeón de América.
Yo, aún en medio de mi alegría, me hice el tiempo de preguntarle cómo habíamos hecho, si él me había dicho que era muy difícil, que en Brasil nos habían dado un baile bárbaro, que teníamos que hacerles como tres goles, que en el Campeonato de acá andábamos como la mona. El me miró risueño, y sembró una semilla más en el fértil potrero de mis sueños de pibe. “Pero, tipito –empezó, como enunciando una verdad ya reiterada hasta el cansancio-, ¿no te dije que los brasileños ven la camiseta del Rojo y se asustan tanto que no pueden ni mover las patas? ¿No te dije que, con el frío, se quieren volver a su casa a comer bananas para entrar en calor? Por eso te dejé dormir. Porque era tan fácil que nos las rebuscamos sin tu aliento.” Y en medio de mi maravilla impávida, terminó: “Menos mal que te dormiste. Imagináte si te quedás despierto y gritás conmigo: les hacemos veinte goles y no quieren venir a jugar nunca más, y nos quedamos sin nadie a quien ganarle la copa”. Después me levantó en brazos y cantamos “la copa, la copa, se mira y no se toca”, y dimos la vuelta olímpica a los saltos, por toda la casa. Vino el micro y me fui al jardín de infantes.
Supongo que ésos son los recuerdos que se le meten a uno en los recovecos del corazón, y echan cría y se nutren de su propio néctar, y nos marcan para toda la vida. Por lo menos así ocurrió conmigo.
Y no me avergüenza reconocer que ahora, ya grande, cuando tengo un problema que me agobia, o cuando me toca sufrir por radio y por televisión un partido de Independiente y me como los codos por la ansiedad y la angustia (la vida me enseñó lo inconveniente que puede resultar fumarse los nervios), siento un impulso difícil de dominar, una tentación casi irresistible que me invita a irme a dormir, a abrigarme en la certeza de que mientras yo sueño, mi papá e Independiente, como duendes laboriosos, van a arreglarme el mundo para que yo lo encuentre refulgente en la mañana
Y queda en mí el mandato inexorable que dictan las fidelidades eternas. Cuando Independiente gana un Campeonato –al fin y al cabo, Dios y sus milagros evidentemente existen- lo primero que hago, en la cancha o en mi casa, es levantar los brazos y los ojos hacia el cielo, abrazándolo a mi viejo a través de todos los rigores del destino, y por encima de todas las traiciones de la muerte.
Lo que pasa es que tratándose del Rojo, de mi viejo y de mí, hay veces que la muerte es una señora que nos tiene un miedo bárbaro. Una vieja podrida a la que, de locales en Avellaneda, le tiramos la camiseta y podemos, de vez en cuando, llenarle la canasta.
Todavía me acuerdo de ese número once de cuero blanco, cosido en la camiseta como el de Bertoni.
Pero ahora también veo, cuando me fijo con suficiente atención, que mi viejo también lleva lo suyo.
Lo tiene ahí, en la espalda, justo a la altura del nacimiento de las alas: un diez de cuero blanco, igualito igualito al de Bochini.
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domingo, 12 de diciembre de 2010

La primera vez

Darío caminaba mirando al suelo, contando baldosas rotas como para evadir. Dobló en la esquina de Mitre dejando atrás la calle Paso y se metió en la borrachería. Pidió lo de siempre y puso en la fonola una moneda para escuchar a Eric Clapton. Apoyó los codos sobres las rodillas y las palmas de sus manos en cada mejilla, como sosteniéndose la cara. Seguía mirando el suelo sin poder encontrar razón.
Como carajo se le había ocurrido semejante idiotez, cual fue el segundo del orto en el que se presentó la mismísima señora seguridad de mierda, y lo alentó a tomar reverenda decisión. Con cuanta bronca tendría que regresar peso a peso el total del monto pedido prestado a su patrón en la carpintería, dinero utilizado para comprar la entrada en reventa y ya que estaba en plan de gasto, la camiseta original con el número ocho en la espalda del gran Cani.
Todo se había precipitado en el mismo lugar en que él estaba ahora, cuando entre los concurrentes habituales de este bar de mala muerte, se atrevió a confesar que nunca había ido a la cancha a ver a Boca. Para queeee…. le saltaron todos los borrachines a la yugular, en instantes se transformó en el hazme reír del lugar. Lo que mas lo irritó fue el comentario del viejo Jarry, siii ese insoportable hincha del rojo que de por si era soberbio y mal hablado, pero con el as en la manga de su confesión le gritó bien fuerte (para que hasta los que pasaban por la vereda se enteraran) que no cruzaría ni media palabra de futbol nunca mas con él, hasta que no se reciba de hombre y vaya a la cancha. “Ah!! Nada de local, anda de visitante cagon! treinta y sei año virgen de popular” le gritó cuando pensaba que la humillación había terminado.
No lo pudo soportar, Darío enfureció y respondió tan fuerte como su voz lo dejo: “… el domingo voy al Almalfitani, salgo de acá de once, me tomo el Sarmiento y veo como el Diego con el Cani le llenan la canasta a ese paraguayo gordo y fanfarrón, como vos viejo mugriento…”, el silencio se hizo presente y nadie se atrevió a interrumpirlo. “ …y no te preocupes en hablar conmigo de futbol, soy yo el que perdió interés de hacerlo con vos, de futbol y de cualquier otra mierda…” remató.
Desapareció del bar por tres días, se quedó en la carpintería trabajando horas extras en gratitud al préstamo recibido. La mañana del mismo día del partido se cruzó con Patan en el puesto de diario. El grandote trabajaba medio día de diarero y el otro medio, atendía en el bar. Le preguntó a Darío si iba a ir a la cancha y al recibir su afirmativa le deseó mucha suerte. Esto dejó la pauta a los concurrentes del bar de que cumpliría su promesa.
Casi no pudo almorzar, tenía el estomago cerrado de ansiedad. Hizo zapping de domingo y no encontró nada para ver. Prendió la radio y se puso a escuchar la previa con Víctor Hugo. No aguantó mas, salió temprano para la cancha para poder ver entero el partido de reserva. Era un consejo del mismo Patan, “… vas entrenando de cómo ver el partido de la primera…” le dijo.
Miró parte del partido de la reserva sentado. En la medida que la gente fue colmando la tribuna se puso de pié. Se sintió el más entupido cuando se puso a llorar durante la salida del equipo a la cancha. Gritó hasta la afonía los primeros diez minutos.
Cuando el Diego agarró la pelota sobre la derecha del ataque y encaró hacia el área en posición de enganche, el debutante estaba a dos o tres escalones del comienzo de la tribuna. Sin darse cuenta mientras el diez avanzaba divisando al Cani, el también lo hizo hacia el alambrado. Scotto recibió en posición de once venido al centro el rebote del pase del Diego al Cani, acomodó su cuerpo y remató al palo mas lejano de Chila, la pelota dio en el caño y salió hacia el centro del área, el hijo del viento ni lerdo ni perezoso no se desentendió de la jugada y madrugó al defensor que cerraba para despejar con un cabezazo a la red.
Para esta altura Darío tenía los dedos de ambas manos agarrotonados al alambrado, aplastado vio en primera fila como el diez y el Cani se besaban en el festejo. Se sintió como en un cuento fantástico, sus dos mayores ídolos del futbol se estaban besando en sus narices, gritando goool al unísono con miles de hinchas. Tardó unos cuantos minutos en recomponerse, se corrió más hacia un corner y subió a la altura de la mitad de la tribuna. El partido había comenzado para convertirse en una gran fiesta, su cuerpo no podría soportar más festejos de gol de ese tipo.
Vélez se hizo dueño del juego, en una jugada que el Rifle Pandolfi, definió por encima de un siempre adelantado Mono Navarro Montoya, la pelota dio en el caño y regresó, el Beto Camps de primera remato sin dejar que la pelota tocara el piso. El mono que había quedado dentro del arco, llegó para darle un puñetazo. Pero el juez de línea salió corriendo hacia el centro de la cancha y el botón de Castrilli convalidó el gol. En un mar de dudas por la validez del gol, Vélez empataba y Darío comenzó a sentir una mala espina en el partido.
Castrilli cobró una falta mancha (esas que solo cobraba él) en el borde del área. Mitad silencio, mitad puteadas fueron en la tribuna cuando Chilavert arrancó su corrida para hacerse cargo del tiro libre. Hizo todo el show posible antes de rematar, le dio magistralmente por encima de la barrera y la pelota pegó en la unión del palo con el travesaño del lado interno, rebotó y entró al arco por el otro palo. Dos a uno abajo, aquella mala espina comenzaba a clavar en punta y como ya no tenía voz ni su puteada pudo ser escuchada.
Un dolor profundo de estomago llegó para quedarse en su cuerpo, del partido no pudo ver mucho ya. En otra jugada confusa, el árbitro cobró penal y para colmo expulsó a Fabri, esta expulsión hubiese sido hasta festejada en otro momento, Darío era el ser humano que mas puteaba al seis de Boca en el mundo. Chilavert cambió penal por gol, tres a uno y en la tribuna explotó la bronca. El alambrado se rompió, la policía reprimió con gases y chorros de agua. Él corrió como pudo hacia la parte mas alta de la tribuna para resguardarse, más o menos a salvo, pudo ver como el diez se iba expulsado, sin antes dejar de participar de un tumulto que incluyó empujones, corridas y claros gestos de insultos.
Pensó seriamente en irse al término del primer tiempo, lo acobardó la idea de perderse una remontada histórica. Se acordó del viejo Jarry, lo maldijo a más no poder. Se tomó una gaseosa y esperó con la espalda apoyada en la pared el comienzo del segundo tiempo.
Lo que siguió fue tan lamentable como en la primera etapa, Vélez tocó y tocó ante un Boca que no tuvo argumento para resistir. Para colmo, por si algo faltaba, el negro Gamboa se tiró a los pies para cortar un centro que venía picante del sector derecho del ataque, con tan mala suerte que el despeje se le metió baja pegadita al palo del arco que no defendía el Mono. Cuatro a uno y ya. La frutilla del postre estaba por llegar, el Cani se excedió en el reclamo a Castrilli y se fue expulsado. Justo el Cani tenia que ser? Bajando las escaleras, huyendo de esa pesadilla, escuchó como Vélez convertía el quinto, le fue casi indiferente. Lo único que le importaba era llegar lo antes posible hasta Rivadavia para tomar el ochenta y seis.
Mientras por fin en la fonola sonaba “Before you accuse me” por Erick Clapton, apuró el último trago del chop de imperial. Se acercó a la barra para pagarle a Patan, en el televisor estaban pasando las imágenes del catastrófico partido. Por el otro lado de la barra se asomaba el viejo Jarry, con sonrisa socarrona se acercaba al televisor. En la tele, el Diego al borde del brote y con los ojos sacados le gritaba a Castrilli: “ maestro, esta muerto? Expliqueme…”. Darío lo miro al viejo Jarry y le dijo: “…vos para mi estas como Castrilli, muerto…”, pagó y se fue. 



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lunes, 6 de diciembre de 2010

Capitán Pelusa - Los Cafres

Cuarta entrega de la sección “Volviendo a amar a Maradona” conocida también como “Canciones al Diego”. Allá por el año 97 Los Cafres editaban el disco “Suena la alarma”, el que escribe cursaba el sexto año del secundario y en el patio de la nocturna solíamos escuchar como novedad esta canción. El hallazgo de Guillermo Bonetto (voz y compositor) está en utilizar aquel primer sobrenombre del gordo y ponerlo al servicio de una canción reggae. Mi estrofa favorita es: “…su magia vuela en pasto la gente se alegrará, un artista con un lazo de capitán que defiende…”


Pelusa sacude el barrio de expone al animal
este vacila buscando, pelusa es inocente y se divierte
su magia vuela en el pasto la gente se alegrara
un artista con un lazo de capitán que defiende

Pelusa, no sé lo que quieren de vos
tus enemigos se muerden
tu gente no te cuestiona no se resiente
te espera, con un grito caliente.
con un grito caliente, con un grito caliente.

Vos te crees que la magia olvidarás
hay una historia difícil de gambetear
caretas se mueren sin figurar
los grandes encienden envidias y esta lealtad

Pelusa, no sé lo que quieren de vos
tus enemigos se muerden
tu gente no te cuestiona no se resiente
te espera, con un grito caliente.

Pelusa sacude el barrio de expone al animal
este vacila buscando, pelusa es inocente y se divierte
su magia vuela en el pasto la gente se alegrara
un artista con un lazo de capitán que defiende

Pelusa, no sé lo que quieren de vos
tus enemigos se muerden
tu gente no te cuestiona no se resiente
te espera, con un grito caliente.
con un grito caliente, con un grito caliente.


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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Entrevista al Indio Solari

Con motivo del adelanto de El perfume de la tempestad, su nuevo disco solista, Carlos "Indio" Solari estuvo en ¿Cuál es? , el programa de Mario Pergolini en Rock & Pop y aprovechó para hablar de todos los temas.

Se referió a su "competidor" Gustavo Cerati, a su pelea con Skay, al ¿regreso? de los Redondos y al Gobierno nacional.
Haciendo un poco de historia, la "pica" entre Solari y Cerati venía, cuando, allá lejos y hace tiempo El Indio lideraba a Los Redonditos y Gustavo, a Soda Stereo. Sin embargo, ahora todo quedó a un lado y Solari habló de Gustavo, su ACV y su internación: "Sentí una tristeza sincera". Además, sobre la distancia que siempre hubo entre ambos, agregó: "Nunca sentí una rivalidad, para mí no existió. De haber existido esa rivalidad, a mí me enaltece. Me gustó mucho más su etapa solista, fue más aventurero, que lo que hizo en Soda. Él tenia un carácter más glamoroso".
Sus fobias. "Yo soy fóbico y lo curo evitando las situaciones que me ponen desagradablemente fóbico. Por ejemplo, tengo claustrofobia, hubo momentos en que me tuve que bajar de aviones".
Su discreción. "Alguien que hace canciones me parece que no tiene mucho más que decir. Lo hago simplemente para confirmar y avisar que tengo un trabajo flotando por ahí. No soy un tipo de silencio cuando estoy con gente".
El conflicto con Skay. "Yo salgo a contestar después de dos años cosas que escucho, pero termino contestando las cosas que se dicen mientras uno está callado. Acá hay algo que no se terminó de entender, porque la jauría de críticos decían que estábamos peleados por intereses económicos. Como no hemos quedado en buenos términos, vos sabés lo que es la edición, yo estoy detrás de la custodia artística".
Los videos del show de Racing 1998. "Respecto de lo que quedó atrapado, los videos y eso... Acá no hay algo que no se terminó de entender. Se habló de intereses económicos, y sí, yo respeto mis intereses. Gracias a Dios a mí me va bien y gano bien, y que salgan videos a la luz no me jode. Lo que me jode es que no haya una buena edición".
La posible reunión de la banda. "Lo que hay detrás de todo esto es traición. La traición tiene ese poder de arruinar todo el pasado. Yo aclaro porque se dice que hay reuniones, pero no es así. No quiero alentar expectativas de reuniones posibles, es así. Semilla (Bucciarelli, ex bajista de Los Redondos) es el único que tuvo razón cuando dijo 'Si Patricio Rey nos ve a nosotros ahora, nos caga a patadas en el culo'. Y es lo último que quiero decir de este tema".
Su relación con el Gobierno. "Hablé con Aníbal Fernández, que es ricotero, y le explicaba que ví una magnitud de jóvenes involucrados que me conmovió. Eso es lo que me conmovió de su muerte [la de Néstor Kirchner], ya que no fue alguien de mi entorno íntimo. Fui defraudado de muy joven, entonces no es que tenga una ideología en particular por alguien, no tengo ese motor político. No soy un artista militante, pero respeto a quienes sí. Un artista debe tener ideales, aunque respeto a los militantes. Soy básicamente de izquierda. No creo en las ideologías, sino en las personas que puedan llegar a ejecutar esas ideas. Me gusta ver una presidenta que hable de la manera que lo hace en la ONU, y por fin tenemos un gobierno con los cojones para enfrentar a todas las corporaciones al mismo tiempo".

Fuentes:
http://barbarieenalpargatas.blogspot.com/
http://lomejordelosmedios.blogspot.com/
http://www.youtube.com/watch?v=uyqnp1HYgts
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lunes, 29 de noviembre de 2010

Clasicos del Mundo: Barcelona - Real Madrid

Se odian, se rechazan, se repelen, gozan cuando al otro le va mal....Pero en definitiva ninguno podría existir sin el otro. Por que los clásicos rivales (de ellos hablamos) son los que le ponen la sal (y la pimienta) al mundo del fútbol.

1er. Entrega:
REAL MADRD – BARCELONA

Hoy, el día en que el Barcelona le pego un peludo barbaro al Real Madrid (5-0), inaguramos esta nueva sección, “Clasicos del Mundo”.
Super 17 Momentos de Barcelona - Real Madrid:

1.- El Real Madrid elimina al Barça en semifinales de Champions (2001/02)
Semifinales de la Champions que se llevó el conjunto blanco en Glasgow. El Madrid encarriló su presencia en la final, ganando 0-2 en el Camp Nou con goles de Zidane y McManaman cerca del final. Un clásico en la máxima competición continental. El Madrid no dejó lugar a la duda en la vuelta de semifinales. 1-1 en el Bernabéu y los blancos destrozaron lo poco que le quedaba de temporada al Barça. Golazo de Raúl para olvidar sueños culés futuros.
2. Hat-trick de Messi (2006/07)
El Madrid resurgió de sus cenizas para iniciar su milagrosa remontada en el campeonato y levantar meses más tarde la liga. Los de Capello llegaron muertos al Camp Nou después de caer contra el Bayern en la Champions y salieron convencidos de sus posibilidades. Un Messi de otro planeta, que marcó los tres del Barça, evitó la derrota azulgrana en uno de los clásicos más vibrantes de los últimos tiempos.
3. Raúl manda a callar al Camp Nou (1999/2000)
El '7' madridista empató el clásico de finales de 1999 y mandó callar al barcelonismo tras superar a Hesp por arriba, hacer su segundo gol y firmar el 2-2 final. Es una de las imágenes de los últimos clásicos, que no se entenderían sin Raúl.

4. La noche de Ronaldinho
Fue la noche en la que el madridismo se rindió a la evidencia, al fútbol de quilates de un Barcelona comandando por un estratosférico Ronaldinho. El Bernabéu reconoció la clase del brasileño y le dedicó unos aplausos que han pasado a la historia del fútbol mundial.

5. El pasillo (2007/08)
Una semana después del triunfo madridista en Pamplona, el Barcelona rindió homenaje al Campeón con un pasillo que pasará a la historia de los clásicos. Después del pitido inicial, el Barça siguió arrodillándose en el Bernabéu y se llevó un auténtico baño. El Madrid se gustó ante su eterno rival que reflejó el ocaso del Barcelona de Rijkaard, vilipendiado por el enemigo madridista.

6. Real Madrid 5-0 Barcelona(1994/95)
La temporada del denominado Dream Team. El partido fue memorable y en todo momento el Madrid demostró ser superior a un equipo plagado de estrellas, sobresalió Ivan Zamorano que marco tres goles y recordando con sus goles de cabeza a Santillana y con su efectividad al mejor jugador no nacional que paso por el Madrid los últimos años, Hugo Sánchez. Marcaron además Luis Enrique y Amavisca, deleitaron Raul y Michael Laudrup. El resto de la escuadra blanca fue Buyo, Quique Flores, Lasa, Fernando Hierro, Milla, Sanchis, estando en el banquillo el genial ex-jugador del Madrid, Jorge Valdano.
7. Barcelona 5-0 Real Madrid (1993/94)
8 de enero de 1994. Fecha de leyenda para el barcelonismo. El 'Dream Team' le endosó al Madrid un 5-0 para los anales. Romario se marcó un 'hat-trick' y convirtió en obra de arte su 'cola de vaca' a Alkorta. De dibujos animados.

8. El público madridista aplaude a Maradona
El estadio madridista aplaudió a un futbolista del eterno rival, Maradona. El azugrana sacó los colores a los defensas enemigos con un gol de bandera, marca de la casa. Acabó ganando el Madrid. Era un 25 de octubre de 1984.

9. Real Madrid 0-5 Barcelona (1973/74)
El Barça de Cruyff humilló al Madrid en su propia casa con un 0-5 que ha pasado a la historia de este deporte. El holandés, genio y figura, enmudeció un estadio merengue que sintió vergüenza.

10. Real Madrid 4-0 Barcelona: final de la Copa 1973/74
Los blancos levantaron la Copa del 74 en el Vicente Calderón. Los madridistas elevaron a las alturas un trofeo firmado en una final contra el Barça que acabó 4-0. Posiblemente, el trofeo copero que mejor le ha sentado al madridismo.

11. El 1º clásico en Liga (1929)
Barcelona-Real Madrid, el partido de los partidos, dos formas de vida y de entender el mundo. La historia oficial arrancó en 1929, cuando se disputó el primer partido de Liga entre los dos equipos. El Madrid ganó 1-2 en el campo de Les Corts.

12. Barcelona 3-5 Real Madrid (1960/61)
Un mes después de la eliminación europea, acabando el año 1960, el Real Madrid se vengó en el campeonato doméstico. Los merengues ganaron 3-5 en Barcelona y dieron un golpe en una Liga que acabaría en sus vitrinas.

13. El Barcelona, es el 1º en eliminar al Madrid en Champions (1960/61)
El equipo azulgrana fue el primer conjunto capaz de eliminar al Madrid en la Copa de Europa. Después de llevarse las cinco primeras coronas, los blancos fueron apeados tras dos choques marcados por el papel de los árbitros Mr. Ellis y Mr. Leafe.

14. Figo, enemigo culé (2000/01)
Figo cambió el Barça por el Madrid en 2000 y recibió de todo menos abrazos en su primera visita al Camp Nou con la camiseta blanca. Los azulgrana ganaron 2-0 y el portugués salió aterrado de la que fue su casa.

15. Di Stéfano, el ´´pichichi`` de los clásicos con 14 tantos
La saeta rubia, actual presidente de Honor del Real Madrid, es el máximo goleador blanco de la historia de los clásicos con 14 tantos en su haber, aunque comparte este privilegio con Raúl, quien podría superar en este partido la marca de don Alfredo.

16. El pisotón de Stoichkov
El genial delantero azulgrana agredió al colegiado Urízar Azpitarte con un pisotón que ha quedado en el recuerdo. Era un clásico de 1990 y las malas pulgas del búlgaro centraron toda la atención.

17. El cochinillo
El Barça-Madrid de la temporada 2002-03 lo ensució el lamentable lanzamiento de objetos al terreno de juego. Hasta una cabeza de cochinillo cayó al verde azulgrana cuando Figo se disponía a tirar un saque de esquina.

Datos históricos
Enfrentamientos en la Liga: 160
Madrid lidera por 68 a 63. 30 Empates.

Últimos partidos:
13/diciembre/2008 Barcelona 2-0 Madrid (Etoo y Messi)
2/mayo/2009 Barcelona 6-2 Madrid (Henry (2), Puyol, Messi (2), Piqué
29/noviembre/2009 Barcelona 1-0 Madrid (Ibrahimovic)
10/abril/2010 Barcelona 2-0 Madrid (Messi, Pedro)

29/Noviembre/2010 Barcelona 5-0 Madrid (Xavi, Pedro, Villa, Villa, Jefren)

Últimos jugadores que han estado en los dos clubes:
Ronaldo (Barça al Inter a Madrid) (2002)
Samuel Eto’o (Madrid a Real Mallorca a Barça) (2004)
Javier Saviola (Barça a Madrid) (2007)
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sábado, 20 de noviembre de 2010

Ni a Palos

Los suplementos para jóvenes de periódicos eran semanales en Argentina y en su mayoría mantenian esta idea desarrollada tempranamente en revistas semanales. La irrupción del diario Miradas del sur en la arena de los medios propuso un debate abierto en lo político con notas de opinión, de investigación histórica y de noticias semanales comentadas. En los primeros meses no tenia suplemento joven hasta el nacimiento de NI (a palos), un suplemento con un sentido político que busca lectores cómplices en su columnas y que esta orientado a jóvenes con cierto entusiasmo por lo cultural y lo político. En general se nutre de informes especiales, columnas fijas o notas de investigación, símil a Miradas del sur.
De esta manera rompe el estereotipo construido en los 90 en Argentina que se puede traducir en esta fórmula: joven =música= sexo=recitales.
Ni ( a palos) despliega un reto para esta formulación ya que requiere cierto nivel de interés por la discusión política y la historia.
A continuación proponemos una de las tantas miradas comicas y provocativas del suplemento, ESTEREOTIPOS. Espero disfruten:

El que va con canilleras al picadito de fútbol 5

Siente la misma adrenalina que un jugador de primera cuando se pone Ratisallil (¿se usa todavía Ratisallil?)
No dice “me duele la gamba”, sino “tengo resentido el isquiotibial derecho”
Le daba bronca cuando criticaban el showbol de Diego, Mancu y Gamboa.
Es un seguidor incondicional del torneo de Futsal que pasan por Fox Sport
Lo único que lee es Olé.
Usa las remeras que dicen Frabricanti de ilusioni, Capo cannionieri o Non parlo di doping, y se cree un banana por eso.
Estuvo seis meses hablando de la publicidad de Siamo fuori con los penales de Goyco.
Le encantaría que Mariano Closs sea su amigo.
Tiene una cadenita de oro con el escudito de su club.
No sabe nada de fútbol.
Lleva a la novia a los picaditos de fútbol 5.
Se baña en el vestuario de la canchita cuando termina el partido.
Le parece que hay que ir a todas las pelotas “como si fuera la última”, aun cuando sea un picadito de borrachos en una quinta.
Está sobrecalificado para el trabajo que hace.
Es el que reserva la cancha, trae amigos y hermanos cuando falta uno, y saca otro turno ni bien termina el partido.
Debutó sexualmente tarde.
Le cae bien el Cholo Simeone.
Cuando estaba mejor físicamente, corría triatlones y maratones.
Se ofende cuando alguno empieza a jugar en joda.
Nunca le pegaron ninguna patada en la canillera.
Dice “no seas villero”, para descalificar una actitud de otro.
Tiene zapatillas especiales (y especialmente caras) para jugar al fútbol.
Tiene la remera de selección que dice Messi en la espalda.
Mira la Premier League todos los sábados, y se compra camisetas.
Se siente líder espiritual del equipo.
Se venda los tobillos con paciencia budista.
Usa gel en el pelo.
Usa desodorante Axe.
Tiene un reloj caro.
Es defensor. Convierte poco.

El boludo que va al “Prende y Apaga” de TN

-Es también el boludo que manda videos a TN y la gente, otro estereotipo de Ni a Palos.
-Si es muy boludo, va con un disfraz de empanada.
-Si es extremadamente boludo, saluda repetidamente sin darse cuenta de que para el resto de la humanidad es un manchón pixelado irreconocible.
-Ahora, si lleva una bandera que banca a TN, es un boludo con vista al mar.
-No importa cuán boludo sea, siempre es menos boludo el que va a Prende y apaga que el que lo mira.
-Tiene miedo que TN desaparezca.
-Es capaz de hacer 100 km para ir a un “Prende y apaga”.
-Su mujer está pensando seriamente en divorciarse.
-Después de ir le cuesta dormirse de la emoción.
-Es el que para todo tira buena onda; menos para “El club de la Buena Onda”.
-Leyó varios de los libros de mierda del 2009, en especial “El combustible espiritual”, de Ari Paluch y “El poder de la buena noticia”, de Guillermo Andino.
-Colabora con la cooperadora policial de su localidad.
-Le gusta la pesca.
-Siempre que ve una cámara, incluso si va a un banco, saluda.
-Le pone trabavolante al auto.
-Se mata de risa con Miguel del Sel y con José María Listorti.
-En el carnaval carioca es de los que te tiran espuma en los ojos y se va cagándose de risa.
-De los distintos tipos de boludos, él califica como “boludo alegre”.
-En facebook escribe diktadura.
-En facebook esta asociado a la página No a Kirchner 2011.
-Si es mujer está enamorada de Sergio Lapegüe.

-Si es hombre cree que Lapegüe es como un amigo.
-En el 2007 voto a Macri en la ciudad.
-En el 2009 voto a Pino.
-Ahora está “entre ambos”.
-Lleva al perro para mostrarlo por TV.
-Odia a sus compañeros de laburo.
-En la primaria, secundaria y en el trabajo fue, es y será un chupamedias.
-No le gusta el fútbol.
-Toma actimel.
-Veía el programa de Alessandra Rampolla.
-Creyó sinceramente que por ver a Rampolla se coge más y mejor.


Fuentes:
http://www.niapalos.com/
Encuetro sobre juventud. Medios de Comunicación e industrias culturales (JUMIC).
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lunes, 15 de noviembre de 2010

Viejo con Árbol - Roberto Fontanarrosa

Nueva sección: "Futbol en Video".
Para aquellos que no pueden tomarse 5 minutos para leer un cuento, le mostramos en video lo que se pierden. Si sos de los que leen, mas abajo esta el texto completo...
Primer entrega, "Viejo con Árbol" de Roberto Fontanarrosa.



Viejo con Árbol

A un costado de la cancha había yuyales y, más allá, el terraplén del ferrocarril. Al otro costado, descampado y un árbol bastante miserable. Después las otras dos canchas, la chica y la principal. Y ahí, debajo de ese árbol, solía ubicarse el viejo.
Había aparecido unos cuantos partidos atrás, casi al comienzo del campeonato, con su gorra, la campera gris algo raída, la camisa blanca cerrada hasta el cuello y la radio portátil en la mano. Jubilado seguramente, no tendría nada que hacer los sábados por la tarde y se acercaba al complejo para ver los partidos de la Liga. Los muchachos primero pensaron que sería casualidad, pero al tercer sábado en que lo vieron junto al lateral ya pasaron a considerarlo hinchada propia. Porque el viejo bien podía ir a ver los otros dos partidos que se jugaban a la misma hora en las canchas de al lado, pero se quedaba ahí, debajo del árbol, siguiéndolos a ellos.
Era el único hincha legítimo que tenían, al margen de algunos pibes chiquitos; el hijo de Norberto, los dos de Gaona, el sobrino del Mosca, que desembarcaban en el predio con las mayores y corrían a meterse entre los cañaverales apenas bajaban de los autos.
—Ojo con la vía íalertaba siempre Jorge mientras se cambiaban.
—No pasan trenes, casi ítranquilizaba Norberto. Y era verdad, o pasaba uno cada muerte de obispo, lentamente y metiendo ruido.
—¿No vino la hinchada? íya preguntaban todos al llegar nomás, buscando al viejoí. ¿No vino la barra brava?
Y se reían. Pero el viejo no faltaba desde hacía varios sábados, firme debajo del árbol, casi elegante, con un cierto refinamiento en su postura erguida, la mano derecha en alto sosteniendo la radio minúscula, como quien sostiene un ramo de flores. Nadie lo conocía, no era amigo de ninguno de los muchachos.
—La vieja no lo debe soportar en la casa y lo manda para acá íbromeó alguno.
—Por ahí es amigo del referí —dijo otro. Pero sabían que el viejo hinchaba para ellos de alguna manera, moderadamente, porque lo habían visto aplaudir un par de partidos atrás, cuando le ganaron a Olimpia Seniors.
Y ahí, debajo del árbol, fue a tirarse el Soda cuando decidió dejarle su lugar a Eduardo, que estaba de suplente, al sentir que no daba más por el calor. Era verano y ese horario para jugar era una locura. Casi las tres de la tarde y el viejo ahí, fiel, a unos metros, mirando el partido. Cuando Eduardo entró a la cancha —casi a desgano, aprovechando para desperezarse— cuando levantó el brazo pidiéndole permiso al referíí, el Soda se derrumbó a la sombra del arbolito y quedó bastante cerca, como nunca lo había estado: el viejo no había cruzado jamás una palabra con nadie del equipo.
El Soda pudo apreciar entonces que tendría unos setenta años, era flaquito, bastante alto, pulcro y con sombra de barba. Escuchaba la radio con un auricular y en la otra mano sostenía un cigarrillo con plácida distinción.
—¿Está escuchando a Central Córdoba, maestro? —medio le gritó el Soda cuando recuperó el aliento, pero siempre recostado en el piso. El viejo giró para mirarlo. Negó con la cabeza y se quitó el auricular de la oreja.
—No ísonrió. Y pareció que la cosa quedaba ahí. El viejo volvió a mirar el partido, que estaba áspero y empatadoí. Música ídijo después, mirándolo de nuevo.
Algún tanguito? —probó el Soda.
—Un concierto. Hay un buen programa de música clásica a esta hora.
El Soda frunció el entrecejo. Ya tenía una buena anécdota para contarles a los muchachos y la cosa venía lo suficientemente interesante como para continuarla. Se levantó resoplando, se bajó las medias y caminó despacio hasta pararse al lado del viejo.
—Pero le gusta el fútbol —le dijo—. Por lo que veo.
El viejo aprobó enérgicamente con la cabeza, sin dejar de mirar el curso de la pelota, que iba y venía por el aire, rabiosa.
—Lo he jugado. Y, además, está muy emparentado con el arte —dictaminó después—. Muy emparentado.
El Soda lo miró, curioso. Sabía que seguiría hablando, y esperó.
—Mire usted nuestro arquero —efectivamente el viejo señaló a De León, que estudiaba el partido desde su arco, las manos en la cintura, todo un costado de la camiseta cubierto de tierra—. La continuidad de la nariz con la frente. La expansión pectoral. La curvatura de los muslos. La tensión en los dorsales —se quedó un momento en silencio, como para que el Soda apreciara aquello que él le mostraba—. Bueno.... Eso, eso es la escultura...
El Soda adelantó la mandíbula y osciló levemente la cabeza, aprobando dubitativo.
—Vea usted —el viejo señaló ahora hacia el arco contrario, al que estaba por llegar un córner— el relumbrón intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor. El contraste con el azul de Prusia de las camisetas rivales, el casi violeta cardenalicio que asume también ese azul por la transpiración, los vivos blancos como trazos alocados. Las manchas ágiles ocres, pardas y sepias y Siena de los mulos, vivaces, dignas de un Bacon. Entrecierre los ojos y aprécielo así.... Bueno.... Eso, eso es la pintura.
Aún estaba el Soda con los ojos entrecerrados cuando al viejo arreció.
—Observe, observe usted esa carrera intensa entre el delantero de ellos y el cuatro nuestro. El salto al unísono, el giro en el aire, la voltereta elástica, el braceo amplio en busca del equilibrio.... Bueno.... Eso, eso es la danza....
El Soda procuraba estimular sus sentidos, pero sólo veía que los rivales se venían con todo, porfiados, y que la pelota no se alejaba del área defendida por De León.
—Y escuche usted, escuche usted.... —lo acicateó el viejo, curvando con una mano el pabellón de la misma oreja donde había tenido el auricular de la radio y entusiasmado tal vez al encontrar, por fin, un interlocutor válido—.... la percusión grave de la pelota cuando bota contra el piso, el chasquido de la suela de los botines sobre el césped, el fuelle quedo de la respiración agitada, el coro desparejo de los gritos, las órdenes, los alertas, los insultos de los muchachos y el pitazo agudo del referí.... Bueno.... Eso, eso es la música....
El Soda aprobó con la cabeza. Los muchachos no iban a creerle cuando él les contara aquella charla insólita con el viejo, luego del partido, si es que les quedaba algo de ánimo, porque la derrota se cernía sobre ellos como un ave oscura e implacable.
—Y vea usted a ese delantero.... —señaló ahora el viejo, casi metiéndose en la cancha, algo más alterado—.... ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tarántula, mesándose exageradamente los cabellos, distorsionando el rostro, bramando falsamente de dolor, reclamando histriónicamente justicia.... Bueno.... Eso, eso es el teatro.
El Soda se tomó la cabeza.
—¿Qué cobró? —balbuceó indignado.
—¿Cobró penal? —abrió los ojos el viejo, incrédulo. Dio un paso al frente, metiéndose apenas en la cancha—. ¡¿Qué cobrás?! —gritó después, desaforado—. ¡Qué cobrás, referí y la reputísima madre que te parió!
El Soda lo miró atónito. Ante el grito del viejo parecía haberse olvidado repentinamente del penal injusto, de la derrota inminente y del mismo calor. El viejo estaba lívido mirando al área, pero enseguida se volvió hacia el Soda tratando de recomponerse, algo confuso, incómodo.
—...¿Y eso? —se atrevió a preguntarle el Soda, señalándolo.
—Y eso.... —vaciló el viejo, tocándose levemente la gorra—...Eso es el fútbol.
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viernes, 12 de noviembre de 2010

Maradona Blues - Charly Garcia



El tema "Maradona Blues" fue incluído en el album "Convocatoria 2" del artista Claudio Garbis, donde además intervienen otros grandes artistas nacionales, como Fito Paez y León Gieco....

Maradona Blues

Yo ya no existo sin pasado
entre la oscuridad y la luz.
Yo se que existo en otro lado.
Yo ya perdí el autobus,
como en el Maradona blues.

Un accidente no es pecado.
Y no es pecado estar asÌ?
Pero aquí estoy en este lado,
por eso déjame salir,
yo solo quiero tu vivir.

Que es el pasado en nuestra vida?
Por qué ese peso sigue aquí?
Yo te he cuidado,
pero ahora es cara o cruz.
Yo no te di mi fucking blues.

Es solo un Maradona blues
Yo ya te entiendo, hice todo para ser.
Yo no se qué hago con mi luz
y tengo el Maradona blues.

No se qué droga
te arenga más que yo,
pero esta lluvia no paso
Estoy llorando aquí por vos.
Si señores.
Charly Garcia
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martes, 9 de noviembre de 2010

Imagenes que no vas a ver en otro lado

De nuestra sección "Blogueando", nos vamos a otra sección del blog Conurbanos: "Imagenes que no vas a ver en otro lado".
Excelente Blog de la realidad del conurbano bonaerense para quien quiera darse una vuelta: http://conurbanos.blogspot.com/
A continuación hicimos una selección de las que consideramos las mejores. Hay imagenes que son realmente increíbles, los invitamos a elegir su favorita.


Partido de Tres de Febrero.

Florencio Varela.

Av. San Martín al 1100, Burzaco.


Filial racinguista de Castelar Norte.

Oyuela y Los Pozos, Villa Corina.

Supermercado chino de Villa Domínico.


Gustavo Villareal es un nadador paraolímpico multiopremiado, que además trabaja como guardavidas en el Club Argentino de Castelar.Vive a siete cuadras de la Estación de Morón.
Un viernes, cuando se disponía a salir de su casa para ir a entrenar, se encotró con que a causa del temporal, estaba todo inundado.¿Qué hizo entonces? Lo que se ve en la foto: ante la mirada atónita de sus vecinos, se mandó unos cuantos largos mientras esquivaba las bolsas de basura que flotaban a su alrededor. Un genio.


A unas 15 cuadras de la Estación Ramos Mejía.


Calle Belgrano, pleno centro de Bernal.

Escuela N° 1 de Avellaneda.


República del Líbano y V. Gómez, Villa Lynch.

Conurbano profundo, muy buenas, hay mas si visitan el Blog Conurbanos.-

http://conurbanos.blogspot.com/search/label/Imagenes
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sábado, 6 de noviembre de 2010

El Gordo al arco

De casos reales como Gordito Foulke y Mr Pizza, a la creación del Negro Fontanarrosa, “El Chancho Volador”


Gordito Foulke

William Henry "Fatty" Foulke fue un cricketista profesional y futbolista inglés de fines del siglo XIX y principios del XX. Foulke fue muy destacado, ayudándole su gran altura (2,01 m) y peso, llegando a (150 kg) al final de su carrera, aunque los reportes indicaban variaciones.
Nació en Blackwell el 12 de abril de 1874 y en sus inicios jugó en el Alfreton y el Blackwell Colliery. Luego pasó al Sheffield United.
“Fatty” (Gordito), como lo llamaban, llegó a disputar un partido con la selección de Inglaterra en 1897 (fue un triunfo 4 a 0 sobre Gales), convirtiéndose en el arquero de más peso del mundo de un seleccionado.
Pero más allá de su carrera, siempre fue renombrado por su peso. Tenía el tamaño de un oso, una gran fuerza y pegaba como los dioses desde larga distancia.
Jugó en la 4ª categoría de Derbyshire County Cricket Club en 1900, pero es recordado como guardameta en Sheffield United y también en Chelsea y Bradford City. Y jugó en la selección de fútbol de Inglaterra en 1897 contra la selección de fútbol de Gales.
Después de ser descubierto jugando para el Blackwell en la "Copa Derbyshire" en Ilkeston Town, Foulke debuta para el Sheffield United contra West Bromwich Albion el 1 de septiembre de 1894 y participa de tres finales de la Copa FA ganando en dos, y en la Campeonato de la Liga.
Al final del primer match en la Copa 1902 Foulke protestó a los árbitros ya que Southampton hace un gol sin estar autorizados para tener la pelota. Foulke salió del vestuario sin ropas y agriamente inculpó al referí, quien se sintió intimidado. Foulke debió ser detenido por un grupo de oficiales de F.A. En el replay, Sheffield United ganó 2-1, con Foulke requerido para salvar más de un a vez al equipo.
Se va al Chelsea por un contrato de £50; siendo capitán, permaneciendo una temporada para luego pasar a su último club, Bradford City.
Foulke aparece en un filme de Mitchell & Kenyon, jugando un match, el 6 de septiembre de 1902.
William Foulke tuvo su punto más alto en su trayectoria como arquero en el Bradford City, donde llegó a pesar 165 kilos.
La anécdota más recordada de su vida es que una vez un partido de su equipo debió ser interrumpido cuando Foulke rompió involuntariamente el travesaño del arco por colgarse de él.
Este fuerte jugador, que además era fanático del críquet, murió en 1916 a raíz de su exceso de peso, aunque muchos sostuvieron que en su partida de defunción se hablaba de una cirrosis como la causa principal de su fallecimiento.

Mr. Pizza

Se llama Jeroen Verhoeven, es el tercer arquero del Ajax holandés, mide 1,97 m. y pesa 103 kg. Debutó en el club de Amsterdam con una increíble actuación hace poco.
Entre los clubes rivales ha sido siempre objeto de burla y tanto los hinchas rivales como los fanáticos de su equipo le gritan “Mister Pizza”. Sin embargo, Jeroen Verhoeven niega los cargos.
“Si comiera papas fritas y bebiera cerveza sería imposible haber llegado a donde estoy. Entreno siete veces a la semana con el grupo y aparte realizo varias sesiones individuales”, señaló.
Lo cierto es que en el único partido oficial que ha afrontado desde que llegó al Ajax el 2009 no le ha faltado agilidad: el 24 de octubre su equipo enfrentó al Excelsior e iba ganando 2-1 cuando el también golero de la selección holandesa, Maarten Stekelenburg, se lesionó.
Verhoeven ingresó por él y acabó haciendo tres salvadas cruciales en los últimos minutos, en los que su equipo logró el empate.


El “Chancho Volador”
Roberto Fontanarrosa


El Chancho Volador es un cuento ilustrado de Fontanarrosa de su libro Semblanzas Deportivas. Es la historia de Horacio José Torombolo, arquero de Vélez, un obeso descomunal a quien no le hacían goles debido a su amplitud de cuerpo.
Decía Torombolo en una entrevista: -Lo mío es eficaz pero ridículo. Yo se que no soy un verdadero arquero. Que lo mío es, tan solo, abnegación. Atajo en defensa propia. Para colmo, a mi nunca podrán llevarme en andas.
Pese a esto Torombolo es citado para la selección nacional y el relato del cuento de la definición del sudamericano del 94 contra los brasileños es increíble:
Voz del relator: -¡Lo que ha hecho esta tarde Torombolo es realmente ciclópeo, mis queridos radioescuchas! ¡Solamente a él debemos agradecer este uno a cero que nos va coronando a tan solo un minuto del final!
Voz en off: -Fue cuando Leónidas Moscatel do Ararat Abreu despacho un taponazo criminal que se estrecho contra la mejilla de Torombolo. Tomo el rebote Ivo Lui Diogo II, “La cobra negra de Minas Geraes” y bombeo la globa, insidiosa, hacia el ángulo alto. ¡Nada podía impedir el empate! ¡Los corazones patrios se estrujaron de angustia!
Pero entonces, la mole Horacio José Torombolo comenzó a moverse. Con la magnificencia aterradora de un avión Hércules buscando el cielo, el gordo se despego, por vez primera, de la tierra.
Voz del relator: -¡No lo puedo creer! ¡No lo puedo creer! ¡Me quiero morir! ¡Como un pájaro, como una gaviota, como una garza de 270 kilos, voló Torombolo y echó al córner!
Voz en off final: -El pobre Horacio José Torombolo entro así en la historia como “El Chancho Volador”. Y lo hizo con una sonrisa. Había demostrado que también podía volar como los mejores. Como Marrapodi, como Blazina, como Andrada, como Fillol. Así murió Horacio José Torombolo. Su cuerpo fue sacado en vilo de la cancha, por quinientas personas. Había sido por fin, llevado en andas…
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